lunes, 18 de febrero de 2013

Capítulo 11 - Qué bien bailan los ángeles-


                                                                  -Narra Danielle-
Miradas, miradas y más miradas. No sabía cómo enfrentarme a Liam ¿Y si nos dejaban solos alguna vez? Dios, me había metido en un buen aprieto, con lo bien que yo estaba en Londres. Además que Irene no despierta, y creemos que  tenemos que llamar a una ambulancia.
-¿Qué hacemos?- pregunté preocupada.
-Traed alcohol- dijo Jane.
-¿Pero tú sabes algo de esto?- le preguntó Harry, para picarla, claro está.
-Pero que pesado eres joder- se mostró inexpresiva, cosa rara en ella.
-Parad, en serio, no es el momento- dije sería.
-A ver, yo voy a por el alcohol, Dani ve arriba y trae una almohada, Jane, a la cocina a por agua y Perrie, al baño a por una toalla- dijo Beth mientras se levantaba del suelo.
Ya está. Está despierta ¡Por fin está despierta! En verdad me asusté mucho cuando la vi en el suelo. La pobre chica, que no sabía lo que le esperaba.
-¿Estás bien?- preguntó Liam.
-Sí…- dijo con dificultad.
-Ah…- Jane.
-Bueno, ya están las presentaciones, ya sabéis que ella es Irene, la hermana de un amigo  y se  va con nosotras a Londres a finales de la semana- dijo Beth- Y estos son los chicos y sus novias, menos Dani, Jane y yo- recalcó el Jane.
-Lo de Dani lo sé- dijo la chica sonrojándose, Liam tosió- Lo siento- la chica se sonrojó.
-No pasa nada, no tienes la culpa- le dije sonriendo.
-¿Y quién la tiene?- preguntó Liam.
-No quiero hablar- dije ignorando al resto de las personas.
-Pero yo si- dijo enfadado- Vienes a “apoyarnos”- hiso las comillas con los dedos- Y ahora no quieres hablar.
-El hecho que haya venido a “apoyaros”- yo también las hice- No quiere decir que tenga que hablar contigo, pensé que éramos civilizados y no tendríamos esta conversación.
-¿En serio? – dijo Harry- ¿Estáis discutiendo delante de nosotros?- estaba como que ¿sorprendido?
-¡Calla!- le gritamos los dos a la vez.
-¿A que viene esta escenita? Si, tienes la culpa, no fui yo la que te dejó- le reproché.
-¡Pero si te ha dado igual!- me gritó- Te has ido de fiesta, te has emborrachado, y te ah dado igual que la prensa saque las conclusiones que no son.
-¿Qué?!- le grité- ¡Tú me dejaste! ¡Tuviste una cita con Leona! ¿Y yo soy la culpable? ¿La que se emborracha? ¿La que trata de sacarse de la cabeza al niñato del que se ha enamorado? ¡Qué te den Liam!- le grité, me di media vuelta y subí las escaleras corriendo mientras las lágrimas caía por mi cara sin tener pensado cuando parar de hacerlo.
                                                                     -Narra Beth-
-Es mejor que os valláis- dije mientras me levantaba del sofá- Mañana tenéis que madrugar y nosotras tenemos que arreglar este desastre- con eso me refería a Dani.
-Lo siento- dijo Liam.
-No, no lo sientes- dijo Jane.
-¡Ya está!- grité.
-Pero quiero hablar con ella- Liam estaba más tranquilo.
-Sé que lo quieres arreglar, pero no es el momento, así que espera a mañana- dije más tranquila.
-No, quiero hablar ahora- como los niños pequeños.
-¡Fuera de mi casa todos ya!- estaba enfadada- ¡YA!- grité. Todos salieron en fila cogiendo sus cosas, Liam se quedó quieto mirándome, me estaba desafiando- ¡Que salgas de una puta vez Liam!- le grité.
Salió pero no muy seguro de si hacerme caso o no. La que no estaba segura era yo. Estaba harta de todo, de los líos con Jane y Eleanor, lo líos con Harry y Jane y lo líos con Dani y Liam ¿No sabían resolver sus problemas como personas normales? En vez de a gritos ¡Por dios! Creo que no saben.
-¿Estás bien?- me preguntó Jane.
-A ver… ¿Tengo cara de estar bien?- le respondí mal.
-No- dijo en un susurro.
-Pues no lo estoy- dije mientras me acercaba a las escaleras- Me voy a la cama. Bienvenida al Infierno Irene- dije mientras subía y me perdía en la oscuridad del piso de arriba.
Me metí en mi habitación y me tiré en la cama. Mi móvil se alumbró en ese momento, me estaban llamando. Lo miré y era Alex  ¡Mierda! ¡Alex! Le había dicho que le llamaría cuando llegara pero se me ah pasado.
-Hola cariño- dije mientras trataba de parecer tranquila.
-¿Dónde coño estabas?- preguntó enfadado.
-Eh, tranquilo guapito, que no estoy para tonterías- ahora sí que no estaba tranquila.
-Lo siento cariño, es que te eh llamado 10 o 12 veces, estaba preocupado ¿Y si te pasaba algo?
-¿Qué me iba a pasar?- dije mientras me comenzaba a quitar la ropa para meterme en la ducha.
-Pues no sé, pero llevas 16 horas en New York y ya te has olvidado de mí.
-No es eso tonto, solo que eh estado muy liada, preparando la cena y esperando a la hermana de un amigo.
-¿El que me contaste?
-Sí ese.
-Pero igual, no era motivo para no llamarme- su voz era dura.
-En serio Alex no me apetece discutir.
-¡No!- gritó- ¡Siempre es igual! ¡Me tenías preocupado! Siempre estás pensado en ti, te da igual si los demás se preocupan.
-No es cierto- dije con un hilo de voz, no quería perderlo.
-¡Si que lo es!- gritó otra vez- Seguro que no respondías porque te estabas liando con alguien- dijo seguro de si mismo.
-¡Qué!- me parecía una estupidez lo que acababa de decir.
-¡SEGURO QUE ESTABAS POR AHÍ CON LOUIS, SE QUE TE GUSTA NO LO NIEGUES!
Colgué, todo era una mierda. Odiaba esto, odiaba a Álex, a Louis, a Jane a Harry a Danielle, a Liam y a todos. Estaba odiando todo lo que me rodeaba. Tenía que desaparecer unas horas.
                                                                      -Narra Danielle-
Tiré el despertador dos veces, pero no se apagó. Se suponía que hoy teníamos que hacer muchas cosas, pero después de lo de ayer  no creo que vayamos a ningún sitio. Y menos con los chicos.
-¡Pasa!- grité para que supiera que estaba despierta, era Irene- Hola- dije sin ganas- ¿Qué pasa?
-Pues…- Esta chica se ponía roja fácilmente- Es que sé que estás mal, y la verdad no estoy muy empapada del tema, pero a todos nos viene bien un chocolate caliente- dijo sonriendo.
-Oh… que mona eres- dije sonriendo- Me encanta- se veía buena chica.
-No es nada- sonrió- Me caes muy bien, siempre mejor que Eleanor- ERROR, El era mi amiga, no me gustaba que hablaran mal de ella.
-Veras…- dije tratando de corregirla.
-No me cae mal- rectificó- Solo que tú me caes mejor.
-Ah, vale- dije relajándome.
-Bueno, después del chocolate, viene la mala noticia- estaba…. ¿Asustada?
-¿Qué pasa?- me asusté.
-Pues… A ver, es que nos hemos levantado y nos dimos cuenta de que Beth no estaba, y se dejó el móvil en su habitación.
-¡¿Qué!?- mi grito retumbó en todos sitios, eso seguro.
  
                                                                              -Narra Harry-
-A ver, ayer se fue a la cama después del incidente Liam-Danielle, después no supisteis nada de ella- comenté comprobando la historia de Jane.
-Yo la sentí  gritar- dijo Irene.
-Eso se dice antes- ataqué.
-Lo siento- susurró.
-El caso es que puede estar en muchos sitios, conoce esto mejor que nosotros y no sé si sobrevivirá- dijo Jane.
-Es fuerte, no le pasará nada- informó Louis.
-Louis, estamos  cerca del Bronx, o al menos algo, aunque ella no quiera, se viste como una pija y desborda dinero ahí a donde va.
-Lo que tenemos que hacer es confiar en ella- dijo Louis, otra vez.
-A ver Louis, que si a ella le pasa algo, yo me muero ¿Entiendes?- le gritó Jane.
-Yo también- susurró Louis, pero le restamos importancia , lo que faltaba era otra escenita.
Nos quedamos unos minutos en silencio. No sabíamos que pasaba. Si Beth se fue enfadada, no podía ser por lo de ayer, tenía que ser algo más fuerte.
-¿Escucháis?- preguntó Danielle.
-¿El qué?- le miré extrañado.
-La música, está sonando música- dijo Danielle- Es Sylvia: Darcey Bussel - Leo Delibes.
-¿Tú como sabes eso?- preugnté.
-Soy bailarina, y fui de Ballet- dijo seria.
Nos pusimos a seguir el sonido, la verdad es que se sentía muy poco, y lo raro era que venía de un sitio de la casa que nadie conocía. La puerta del “No”
-¿Porqué pone “No”?- preguntó Louis.
-Porque no se puede entrar, está totalmente prohibido.
-¿Porqué?- preguntó pregunto Liam, alguna razón tendrá ¿No?
-No lo sé, supongo que son cosas de ella o de la familia, en la casa de Londres tienen una habitación a la que llamar “la habitación de los recuerdos”  y es muy rara- dijo Jane.
-¿Entramos?- preguntó Eleanor “agobiada”

                                                                  -Narra Louis-
Me quedé embobado mirando como bailaba, ella no nos podía ver, pero era increíble. Nada comparado con bailar en una fiesta o algo así.  Era relajante, la música, todo. Además… Ella se movía como si flotara en el aire, era como si nada fuera imposible, era como si no tuviera huesos, solo que lo llevaba a otro nivel. Se movía, saltaba y daba volteretas como nadie. Era increíble, lo más increíble que eh visto.
-Es…- me quedé sin palabras.
-Así que este es su secreto- dijo Danielle- Me encanta como baila, con razón está en esa escuela de arte.
-Es increíble, me encanta- dijo Harry mirando detenidamente cada movimiento que hacía.
-No se pude enterar de que hemos estado aquí- dijo Jane- Es como su escondite.
-¿Pero tú has visto que grande es este estudio de ballet? ¿Cómo puede tenerlo en la casa?- Danielle estaba ilusionada.
-Es una Ladie, Dani, esto no debería sorprenderte- dije embobado.
-Me da igual, esto no puede salir de aquí, ella necesita espacio y creo que no estamos dándoselo- recordó Jane. Pero era demasiado tarde, nos habíamos concentrado tanto en nuestra “conversación” que Beth nos pilló.
-¿Qué hacéis aquí?- preguntó enfadada.
-Pues… estábamos preocupados, desapareciste y no dejaste ni nota ni nada- dijo Irene- Estábamos preocupados- sonrió.
-Ah…- estaba diferente, no era la chica inocente que yo conocí o por lo menos no quería serlo- Pues estoy bien, ya me habéis visto. Necesito estar sola, necesito bailar y con vosotras aquí, la cosa no mejora- dijo seria.
-Claro… Ya nos vamos- dije dudando- ¿Pero estás bien?- era mi amiga, posiblemente mi mejor amiga, no puedo dejarla así cuando está mal.
-Sí, estoy bien, solo necesito bailar. Necesito desahogarme.
-¿Porqué no podemos mirar?- preguntó Lou.
-Porque no, necesito desahogarme sola- dio media vuelta y se fue. 

sábado, 2 de febrero de 2013

One Shot #1: Te quiero con fuerza, te odio a momentos

 Sabes que todo está cambiado cuando nada sale como tu esperabas, cuando tus amigos no reaccionan a todo como tú esperabas, cuando tu familia no tiene en cuenta lo que tú piensas. Sabes que todo está cambiando cuando nada es como antes.
-En serio mamá?- dije llorando.
-Sí, lo siento cariño, pero aquí sola no te puedes quedar- dijo mientras me abrazaba fuertemente.
-Pero mamá, que aquí tengo a todos mis amigos, y sabes que soy lo suficientemente tímida como para que me cueste hacer amigos en el otro colegio- dije ahogada en llanto.
-Lo siento- dijo mi madre.
Hoy comienzo en el instituto nuevo. Dejé a mis amigos y a mi novio en Londres, y ahora estoy aquí en Bradford, en un sitio donde no quiero estar. Mi madre me ha traído  y todos se me han quedado mirando. ¿Será porque soy la nueva? Bueno, eso es lo más probable.
-Chicos, esta es Rachel (Reichel) , vuestra nueva compañera- dijo el profesor de historia dándome un empujón hacia delante.
-Ho...Hola- dije completamente sonrojada y con la vista fija en el suelo.
-Hola- dijeron todos a la vez, cosa que hiso que levantara la vista y mirara al fondo de la clase. Cosa que no debería haber hecho.
-Bueno Rachel, te sentarás al fondo, porque es el único sitio que hay libre.
Pero yo no respondí, estaba lo suficientemente ocupada mirando a aquel morenazo de  aires misteriosos como para responderle al profesor. Lo que más me llamó la atención es la forma en la que me miraba. Con aire de vampiro ¿quizás? No deja de ser ilusa Rachel, te está mirando por que eres la nueva.
-¿Rachel?- repitió en profesor.
-¿Sí?.
-Que te sentarás al fondo- dijo señalando el sitio que no quería que señalara.
-Val…Vale- me dirigí a mi sitio y me senté sin mirar a la persona que tenía a mi lado.
La clase fue lo más incómodo que eh presenciado nunca. Y mi timidez no ayuda. Cuando se acabó algunas chicas se acercaron a mí y me acribillaron a preguntas.
-¿Cómo te llamas?- me preguntó la más alta.
-Rachel  Jane Mccann- dije en un susurro.
-¿Y de dónde vienes?- me preguntó una morena.
-De Londres- dije en otro susurro.
-¿Y donde vivías en Londres?
-En un Loft en el mismo Coven Garden - dije recordando aquel sitio tan maravilloso.
Y así se pasaron todo el cambio de clase. No me dejaban en paz, era unas cotillas y yo lo único que quería era salir corriendo de aquel sitio.
-¡Dejadla en paz! – dijo con mucha mala leche aquel moreno.  Todas salieron corriendo.
-Gracias- dije lo más bajo que pude.
-De nada Rachel Jane Mccann.
-Ah ¿te sabes mi nombre? Que raro, pensé que no te caía bien.
-¿Por que no me ibas a caer bien?- preguntó confuso.
-Porque eras el único que no me había hablado- dije suspirando.
-Ya, es que soy muy cerrado Rachel Jane Mccann.
-¿Puedes parar de llamarme así?- dije sonriendo.
-¿Pues entonces como quieres que te llame?- preguntó mientras apuntaba lo que decía la profesora de lengua.
-Puedes llamarme Jane- dije apuntando yo también.
-No te gusta que te llamen Rachel?- me miró.
-No mucho- dije sin levantar la vista de los apuntes.
-Pues entonces te llamaré Rachel- le miré mal- Ya que no te gusta, y yo soy único, pues entonces te llamaré así- sonreí, porque era estúpido, muy estúpido.
-Vale- puse los ojos en blanco.
El resto del día pasó sin que pasara nada nuevo. ¿Por qué? Porque nadie más se me acercó y eso me gustó por una parte, pero por otra me sentó muy mal. Me sentía sola, y a mí no me gusta sentirme sola.
-¿En que o quien piensas?- me dijo aquella voz con aires misteriosos mientras caminaba a casa.
-¿Tú?- dudé- Pues en los deberes que han puesto hoy- mentí.
-Ninguna persona normal piensa en deberes cuando va del cole a casa- me miró de reojo.
-¿Yo eh dicho que sea normal?- sonreí.
-No, pero yo tampoco lo eh dicho- dijo mirando un coche que pasaba.
-Es que a ti se te nota, yo paso más desapercibida.
-Oh Rachel que graciosilla ¿no?- dijo en tono de broma.
-Pues no- paré en seco.
-¿Porqué paras?- me miró confundido.
-Pues porque vivo aquí- le miré y sonreí.
-Pues que sepas que yo vivo al lado- me giñó un ojo y sonrió.
Entré en casa y dejé las cosas en la entrada y fui directo a la cocina. ¡Me moría de hambre! Después de merendar cogí mis cosas y subí, tenía que hacer deberes y estudiar, abrí las cortinas de la gran ventana que tengo en mi habitación y puse la música a un volumen aceptable. Hice lo de siempre, cantar, bailar, saltar en mi cama y cuando venían las canciones tristes llorar.
Estaba tan metida en mi mundo que no sentí como me llamaban, hasta que algo dio en mi ventana.
-¿Qué coño?- me di la vuelta, y allí estaba el sonriendo, o mejor dicho riéndose a carcajadas de mi baile- ¿Qué haces ahí?- le miré mal.
-Vivo aquí- sonrió- Y esta es mi habitación.
-¡Dios! Que vergüenza- me sonrojé.
-No te preocupes, solo estoy mirando desde que comenzó How  To Save A Life- The Fray.
-¿Tú eres tonto?- me miró mal- Ese es el principio- Soltó una carcajada.
-Lo sé- soltó una carcajada- Pero que sepas que bailas muy bien- dijo con un tono burlón.
-Gilipollas- dije por lo bajo y cerré la ventana y pasé la cortina.
Me pasé la noche haciendo deberes y después me conecté en twitter y el facebook. ¡Sorpresa! Zayn me seguía y  me había agregado de amigo… No solo le tenía en mis narices… También tenía que aguantarlo en clase y en las redes sociales… ¡Era increíble!
Lo acepté y seguí en lo mío. Me entretuve y alguien me abrió en facebook.
Zayn: Hola.
Yo: Hola.
Zayn: ¿Qué tal el primer día de colegio?
Yo: Bien, si no fuera porque un gilipollas me ha acompañado hasta casa y dio la casualidad que era mi vecino. Que después se puso a espiarme por la ventana de mi habitación.
Zayn; Menudo pervertido ¿No?
Yo: Y que lo digas.
Nos quedamos hablando mucho tiempo. Tanto que me fui a la cama a las 2 de la madrugada. La conversación había sido interesante. El era increíble y yo, yo solo estaba dejando de ser tímida por primera vez con alguien. Me dijo que si algún día necesitaba ayuda, que solo abriera la ventana y le llamara, que el estará ahí para ayudarme.
Al martes a las 7 ya estaba despierta, sería raro entrar al nuevo cole. Jode mucho que te etiqueten como “la nueva” ¿Acaso no sabían mi nombre? Y si no lo sabían ¿Porqué no lo preguntaban?
Ya estaba en la puerta, iba vestida (así) supongo que era perfecto para un día de abril, aunque era Inglaterra, podía cambiar todo en un pispas.
Entré en el cole y me fui a la clase de gimnasia, era la primera clase. Me cambié mientras todas me observaban, vale, ya sé que no estaba muy bien, pero bueno, no hace falta que me miréis.
-¿Qué pasa? ¿Porqué me miráis?- les pregunté aturdida.
-¿De qué conoces a Zayn Malik?- me preguntó la rubia.
-Es mi vecino- dije seria-¿Tan raro es que él se acerque a mi?- le pregunté.
-Pues solo te digo esto, Rachel. Cómo te acerques a él, te mato. El es mío- dijo la rubia mientras se me acercaba con un gesto de amenaza-¿Queda claro?
-¿Y si no lo hago? ¿Y si me acerco a él?- le desafié.
-Pues no podrás poner un pie en este instituto otra vez, y créeme, no serías la primera en pasar por eso.
Me quedé helada. Bien, muy bien. Segundo día de clase y tengo problemas ¿Porqué me pasaban estas cosas a mi? Ya, claro Rachel, tenías que conocer a Zayn, el te ha traído tantos problemas. Me terminé de vestir, y me hice una coleta, me miré en el espejo del baño y salí hacía el gimnasio.
La clase comenzó. Y yo estaba sola, todas las chicas estaban con Ámber, la rubia. Nos mandaron a ponernos en parejas, y qué casualidad que todas las chicas tuvieran parejas y a la que le tocaba conmigo, fingió que le dolía el estómago.
-Te toca conmigo Rachel- dijo la voz del chico que es mi “vecino”
-No, yo no lo haré- dije en un susurro.
-¿Qué te han hecho?- se puso frente a mi mirándome a los ojos.
-¿Quiénes?- disimulé. Lo hago muy bien.
-Las chicas.
-Nada, en el vestuario me han dicho de quedar, pero soy demasiado tímida.
-¿Segura?- me preguntó, como si supiera que mentía. Como si fuera obvio.
-Segura- respondí en un susurro- Ahora… ¿Me puedes dejar en paz?- dije como si estuviera frustrada, y lo estaba, no quería que el estuviera conmigo. Me harían la vida imposible.
-Claro- se fue.
Las siguientes semanas evité todo tipo de contacto con Zayn, ya no abría la ventana y me quedaba a oscuras en mi habitación escuchando música aún más baja. Estaba pasándolo mal porque mi madre nunca está en casa y mi padre tampoco. Y mis amigas no están. No las tengo aquí. Estoy sola y no sé que hacer para que Ámber y sus cómplices no me molesten.
Si os soy sincera, me gusta Zayn. No es simplemente un chico más. No, nunca lo ha sido. Me encanta que me llame Rachel, aunque creo que es la única persona en el colegio que sabe que no me gusta que me llamen así. También es perfecto. Sabe cuando no quiero hablarle y ha intentado hablar conmigo una vez en casa, tirándome piedrecillas en la ventana. Pero nunca respondo. No respondo porque además de ser lo suficientemente tímida para hablarle después de tanto tiempo, no quiero terminar mal.
Hacía días que Zayn no llamaba a mi ventana. Ahora se dedicaba a dejarme mensajes en el Facebook. Mensajes privados. Cómo:
“Si el hecho de que no me quieras hablar tiene que ver algo con Amber, dímelo, yo lo arreglo"
”¿Porqué no me hablas? ¿Ahora te piensas que eres la más guapa del mundo y yo no estoy a tu altura? Respóndeme por favor”
“Voy a tirar una piedra grande y te romperé la ventana si no me respondes a este mensaje”
“Ya es el cuarto y no eh roto la ventana, tengo paciencia, es casi imposible que la pierda, pero si no me respondes me colaré en tu casa”
Los ignoré. Ignoré cada uno de los mensajes que me envió. Que si, para mí era duro, pero yo estoy por delante de él en mis prioridades de supervivencia. No sabía que hacer ¿Y si me rompía la ventana?
Me quedé pensando, estaba ensimismada. Mis padres no estaban y eran las 10 de la noche. “Estaban en la oficina” Sentí ruidos abajo. Pero me acababa de llegar un mensaje de papá.
“Esta noche no iremos a dormir a casa, tu madre me ha dicho que hay dinero en la encimera. Cualquier cosa, nos llamas”
¿Entonces quien era? Me asusté. Me asusté mucho. Decidí llamar a Zayn, solo porque tenía miedo. Abrí la ventana, que llevaba tanto tiempo cerrada. Pero no, el no estaba ahí como me prometió aquel día en la conversación. Las luces de su habitación estaban apagadas y yo no podía gritar ¿Porqué no estaba cuando más lo necesitaba?
Presa del pánico, me tumbé entre la cama y la pared, para esperar mi fin ¿Y si llamaba a mis padres? No, que se preocuparían por nada ¡Qué por nada! Me gritó mi consciencia ¡Alguien se ha colado en tu casa! Me reprochó mi cabeza.
Alguien entró en mi habitación. Me asusté más. Solo veía sus zapatos. Unas converses. Eran blancas. Entonces me permití el lujo de respirar. Pero respiré demasiado fuerte y el me escuchó.
-Estás aquí- dijo sonriendo mientras me miraba con ojos de asesino.
-¡Dios!- dije mientras se me pasaba el susto- Eres tú- respiré más hondo.
-Te lo dije en un mensaje. No sé porqué te asustas- dijo serio.
-Porque no leo tus mensajes Zayn, por favor… Déjame en paz- dije seria.
-No, si me ignoras quiero saber que hice para que lo hagas.
-Pues…- ¿Qué le decía? ¡No tenía ningún motivo que no implicara a las chicas!
-¿…Pues?
-Pues nada Zayn. No quiero tener ningún tipo de relación contigo. Tengo novio- ¿Qué digo?!
-Ah…- dijo triste.
-¿Te puedes ir?
-¿Sabes que siempre estaré aquí, no?
-Lo sé.
-Y que como ese capullo te haga algo, lo mato.
-No me hará nada Zayn, olvídame ¿Vale?

Otro día en el colegio, al fin viernes. Hoy  hay una fiesta en casa de Amber. Me ha invitado, bueno, prácticamente me ha obligado a ir. Me estaba vistiendo, cuando me acordé del día en que hablé con Zayn, como me vio bailar y como le echo de menos.
Me termine de vestir (así) Y abrí la ventana, necesitaba aire fresco. No podía seguir así. Pero fue un error, ahí estaba él. Con su ventana abierta, y fumando ¿Fumaba? No sabía eso. Pero nunca olía a tabaco, así que era raro.
-¿Vas a la fiesta?- me preguntó al verme vestida.
-Si- dije seria- ¿No te dije que no me hablaras?- me disponía a cerrar la ventana.
-Tú novio está en Londres, no sabrá nada de que has hablado con tu vecino- dijo con un tono irónico.
-¿Tú eres gilipollas?- me paré en seco- No quiero hablar contigo Zayn, no quiero- dije seria.
-Te esperaré, si Rachel Jane Mccadne. Te esperaré.
Dejé la ventana abierta, el aire frío que entraba era puro. Me hacía pensar, porque me enfriaba el cuerpo, cuando más caliente lo tenía. Si, estaba tan saturada por esto de Zayn que tengo hasta un tic.
Entré en la casa de Ámber, casa de pija. Era grande, más o menos como la mía, pero los muebles eran de catálogo y estaba muy iluminada. A lo mejor la veía así porque la mía siempre estaba a oscuras, como no había nadie, pues es lo que hay. Estaban casi todos los del cole, Ámber y sus secuaces, los tíos buenos de bachillerato, las de las demás clases, y Zayn. Estaba al fondo, hablando con Benjamín, uno de mi clase. Estaba muy guapo, con una camiseta blanca de mangas, pero las tenías remangadas, con unos pantalones beige y converses blanca. Tenía un pendiente negro guapísimo y el tupé hecho a la perfección. Sonreí al verle, y él me miró nada más entrar.
Ámber se acercó a mí, con aires de grandeza como siempre, pero la ignoré. Y me gritó.
-¿Qué has hecho para que Zayn viniera?- me preguntó feliz.
-Nada, apenas abro la ventana para no hablar con él- se que se puso feliz al escuchar eso.
-Pues haces bien, eres de las pocas que ha durado tanto- me abrazo, sonreí falsamente porque Zayn miraba, si no hubiera dejado mi cara de póker que es la mejor que hay en el mundo.
-¿Qué quieres?- pregunté resignada.
-Pues que le digas a Zayn que baile conmigo- dijo mientras reía, y mientras yo la quería matar.
-No puedo hablar con Zayn, nos llevamos mal- mentira, pura mentira.
-Mira niñata, tú y yo sabemos que no es verdad, que te llevas demasiado bien con Zayn, que él está por ti y que hará lo que le pidas.
-Mira Ámber, te tengo que decir 5 cosas:
1- No soy una niñata.
2- Si, es verdad, no le hablo.
3- No me llevo bien con él, por lo menos yo no.
4- Él no está por mí, y si eso es lo que crees estás equivocada. Y 5- No hará lo que yo le pida.
-Pues entonces irás y lo convencerás de que baile conmigo.
-¿Qué pasaría si no lo hago, o no lo consigo?- estaba nerviosa.
-Lo mismo que si seguías hablando con él- dijo mientras me sonreía- Venga, antes de que acabe la fiesta Zayn tiene que bailar conmigo, tienes toda una noche para lograrlo. Buena suerte- Y se fue.
Bien, tenía una misión. Acercarme a Zayn, convencerlo para que baile con Ámber y sin que me saque nada. Estaba nerviosa, temblando. Me iba a acercar a Zayn después de mes y medio sin hablarle a penas.
-Hola- dije poniéndome delante de él, Benjamín se levantó y se fue sin decir nada para darnos intimidad.
-¿Ahora me hablas? ¿Qué pasa? ¿Me seguirás negando de que el hecho de tu ignorancia no tiene nada que ver con Ámber y sus secuaces?-  estaba tenso, tanto como yo, pero aparte de tenso se le notaba enfadado, muy enfadado.
-No, ya te eh dicho que no ¿Qué te hace pensar eso?- dije mientras miraba mis dedos, no sé mentir.
-No eres la única que ah pasado por esto- dijo con la voz ronca, y también con voz misteriosa. Era como la noche, no sabes lo que hay ahí porque está todo oscuro, y yo hoy tenía mi vena curiosa.
-Ah, que hay más…- mi voz fue de decepción, no quería que lo notara, pero es que me sentía así de verdad.
-No, a ver…- trató de explicarse pero me di la vuelta y empecé a caminar hacia la puerta, quería tomar el aire- ¡Jane!- me había llamado Jane, cosa rara.
Abrí la puerta y me fui al porche, el aire era frío y refrescante. Tenía que pensar, tenía que pensar en que hacer con Zayn y conmigo misma también.
-No me has dejado terminar- sentí la voz cálida otra vez, no, no quería hablar Zayn, me harás llorar.
-No quiero hablar contigo, sigamos como estábamos hace 10 minutos.
-¿No, me vas a escuchar? estoy harto de esto.
-Y yo- dije en un sollozo.
-¿Estás llorando?
-No- me levanté aún de espaldas a él, me sequé las lágrimas y me giré- Dile a Ámber que me llamaron mis padres por una urgencia.
-¿Te vas?-  le brillaban los ojos a la luz de la farola que era lo único que nos alumbraba.
-Sí, no me apetece hablar contigo, tengo demasiados problemas como que para que tú te conviertas en uno más.
-Entonces no me vas a escuchar…- era un tono al que había que temerle.
-No Zayn, me voy, no te voy a escuchar.
Me di la vuelta, y cuando me disponía a dar el primer paso, alguien me cogió del brazoZayn me cogió del brazo y tiró de mi hasta él.
Lo tenía en frente, cerca de mí, tan cerca que podía sentir su respiración y juraría que también podía sentir su corazón latir.
-Ahora me vas a escuchar- dijo un susurro, era emocionante y a la vez tenía miedo de cómo podía ser todo esto.
Me quedé callada, esperando a que dijera todo lo que pensaba o lo que sentía, o simplemente lo que tenía ensayado decirme.
-No hay otras, ni las ha habido. Aunque creo que eres la persona menos indicada para enfadarte por eso, ya que has estado mes y medio pasando de mi, y aunque no lo parezca eso me duele- Yo estaba perdida en su voz, en lo profunda que era. Mierda, tenía miedo, y no precisamente de él, o de Ámber- Nunca había sentido lo que siento, nunca. Tampoco había esperado por una chica, estoy acostumbrado a que ellas vallan detrás de mí y no quiero parecer engreído.  Tampoco es cuestión de eso, porque nunca había hecho muchas cosas y llegó el día en que las hice, pero nunca había estado tan desesperadamente loco por alguien, y tampoco había necesitado una chica para poder respirar, o dormir tranquilo. Y tú no me lo pones fácil Rachel.
-Zayn, por favor esta noche baila con Ámber, hazlo por mí, si de verdad te importo.
Me había vuelto a decir Rachel, ahora me gustaba mi nombre, y solo por el  simple hecho de que él lo decía.
Me solté de su mano, me di la vuelta y comencé a caminar. Sentía como las lágrimas caía por mi rostro y el aire frío me golpeaba la cara. Pero también escuchaba como Zayn me llamaba, y como esa voz cada vez se hacía más lejana.

-¡Ya voy!- grité por quinta vez ¿Y mis padres? Pff, siempre igual, tenemos que trabajar, tenemos que trabajar y tenemos que trabajar. Bajé las escaleras con prisa, a lo mejor era algo importante, o a lo mejor era Zayn, aunque parece que últimamente prefiere colarse sin decirme nada.
Abrí la puerta, y un chico moreno entró como un relámpago, si, estaba enfadado.
-Buenos días, eh- dije haciéndome la indignada.
-De bueno no tiene nada- me miró a los ojos, estaba triste, como si le hubiera engañado. “Lo has hecho” dijo mi yo interior.
-¿Qué ha pasado?- me estaba preocupando.
-Que no me gusta que me mientan Rachel, es lo peor que puedes hacer cuando te lo doy todo, mentirme. Y tú lo has hecho.
-¿Qué dices?- le miré espantada.
-Que tienes la oportunidad de decirme la verdad, de decirme que todo este tiempo lo hemos estado pasando mal por culpa de Ámber, o la oportunidad de perderme y de que después de un tiempo mal, comience a pasar de ti como paso de ella.
¿¡QUÉ!? ¡Que me dejaría! Bueno, en teoría no teníamos nada, pero es lo que hay, tengo que decirle la verdad. Tengo que decírsela.
-Zayn- dije en un susurro. Asintió como dándome permiso para continuar- No…- “¡Mierda no lo digas!” me decía mi voz interior- No, esto no tiene nada que ver con Ámber- dije seria.
Su cara fue de dolor, de decepción, era un poema, pero no podía hacer más ¿O, sí?
-Solo quiero que sepas que ayer sí que bailé con ella, solo por ti- y salió de casa pegando un portazo.
¡Mierda, mierda, mierda, mierda! Lo había arruinado todo, no… esto no era cierto, era una broma, no mierda.
Tres semanas, tres semanas con miradas, lágrimas y decepciones. Zayn no me hablaba, nada. Estaba harta, no podía más ¿Porqué estaba así? Si  hubiera sido otra persona me daría igual, pero no, no me da igual.
-Hola- dije mostrando la sonrisa más falsa de mi vida.
-Hola- me respondió la que supongo que es hermana de Zayn, no sé, no la conocía.
-¿Está Zayn?- pregunté tímida.
-Sí, está en su habitación… Pero no creo que quiera hablar contigo- dijo mientras me hacía un chequeo.
-Lo sé, pero es que la eh cagado y no puedo estar así, el no se lo merece.
-Estamos de acuerdo en algo. Un consejo, a mi hermano nunca le mientas, porque eso le duele más que cualquier cosa en el mundo, no soporta la mentira y menos cuando sabe la verdad.
-Lo tendré en cuenta- dije pasando.
-Suerte- dijo mientras yo subía las escaleras.
Caminé todo el pasillo hasta llegar a su habitación, no es difícil perderse porque yo vivo en una casa exactamente igual a la de él.  Y está en la habitación  frente a la mía.  Bien, ahí estaba la puerta, lo vería en otro sitio que no fuera el colegio. Había cogido otra ruta para volver a casa y en el patio desaparecía. Me sentía mal por eso. Me sentía mentirosa, asquerosamente mala persona.
Entré sin llamar, porque si lo hacía no me abriría y mi misión no sería cumplida.
-Hola- le dije en un susurro, estaba mirando la ventana ¿Esperando a que yo la abriera para ver si estaba? No lo sé, pero era alucinante.
-¿Qué haces aquí?- dijo seco. Si, estaba muy enfadado.
-Pues… eh venido a pedirte perdón, y a contarte la verdad- dije en un susurro, sentía algo, sí, eso era miedo, miedo a perderlo, o a que no me quisiera.
-¿Ahora? ¿Después de tanto tiempo?- se levantó de la cama, estaba vestido solo con un pantalón de chándal gris. Tenía el pecho descubierto y pude ver algunos de sus tatuajes, no sabía que tenía tatuajes.
-Mejor tarde que nunca ¿No?- ¡en serio esa era mi escusa! Pues sí, la verdad es que si.
-Mira, hagamos algo, me dices lo que llevas días pensando en decirme, después te vas y me dejas de hablar, por favor.
-Zayn…- mi corazón estaba roto en ese momento.
-¡Ni Zayn ni hostias Jane!- gritó. Mierda.
-Vale- dije en un susurro- Mira, ya sé que no te gusta que te mientan, que es lo que más odias, y que me diste la oportunidad de decirte la verdad y que te mentí cuando tú sabías de que iba todo. Pero lo siento, lo siento mucho. Yo solo quería protegerme, te mentí con lo de mi novio, con lo de que no quería que me hablaras… Te mentí vale… Y ya lo sé, que estuvo mal, pero yo no soporto la presión Zayn, y si me amenazan lo que haré es protegerme, pero si luchar- ¿En serio estaba llorando? ¡Me prometí no llorar!
-Vete- fue lo único que salió de sus labios.
-Joder Zayn, lo siento. ¿Qué tengo que hacer?
-Tuviste tu oportunidad Jane, y me mentiste ¿Entiendes? Te dije que si me decías la verdad todo seguiría igual, que lo olvidaría, pero que si me mentías otra vez, te olvidaría y pasaría de ti.
-Joder, lo siento ¿En que idioma te lo tengo que decir?
-En ninguno, ya no me digas nada más.
-Zayn, te juro que como no me hagas caso, soy capaz de hacer cualquier locura.
-No estás tan loca Jane, no estás tan loca.
-Entonces ahora sí que me has perdido, dije que haría cualquier cosa por recuperarte y  lo haré. Pero después no te arrepientas de esto- y salí pegando un portazo, estaba mal muy mal y no tenía al chico del cual estaba enamorada. Si de eso tenía miedo en la fiesta, de enamorarme de él. Del absurdo sentimiento que había en mi, que no me dejaba ni respirar tranquila. Tenía miedo de haberme enamorado.

Habían pasado por lo menos tres horas de mi conversación con Zayn. En verdad no haría nada, pero tenía que llamar su atención de alguna forma y parece que estaba fallando, porque Zayn pasó de mi, de todo lo que le dije y de lo que hice.
Abrí los ojos lentamente, estaba todo oscuro y yo estaba cansada, tenía los ojos hinchados seguramente, pero es que no podía parar de llorar. Algo se revolvió a mi lado y me giré asustada, pero no. No era nada malo. Y ahí lo vi, con la cara seria pero  se le notaba feliz, me estaba abrazando por la cintura y no tenía camisa puesta.
-¿Qué haces aquí?- pregunté con dificultad.
-Cuando te fuiste, me sentí mal porque solo eh pensado en mi todo este tiempo. No sé, tenía que haberte hecho caso, además tenía miedo de que hicieras alguna locura.
-A ver, estás sin camisa abrazándome, no sé si estar feliz por esto, o sentirme rara.
-A ver, me colé porque como tus padres nunca están, pues no pasa nada. Cuando llegué aquí estabas llorando.
-No recuerdo haberte visto.
-No, porque estabas dormida- puse cara de asombro- Sí, dormías y llorabas, era raro.
-¿Y?
-Y estabas temblando, entonces me quité la camisa y te abracé, y te eh estado observando una hora y media- dijo sonriente. Su cara era hermosa a la luz de la lámpara que supongo que había encendido.
-Vamos que te crees Jacob- dije de broma. Pero me fulminó con la mirada- En serio, a ver, te eh mentido Zayn ¿Podrás vivir con eso?
-Me da igual, siempre y cuando me prometas que no me mentiras más – me susurró.
-Te lo prometo.
-¿Entonces me dejarás enfrentarme a Ámber?- me miró con ojitos de cordero.
-No, la que se debe enfrentar a Ámber soy yo- dije seria.
-¿Sabes qué?
-¿Qué?
-Te quiero con fuerza y te odio a momentos.
-Zayn, yo solo te preguntaré algo.
-¿Qué?
-¿Estás dispuesto a que esto sea algo más?
-¿Con rosas y corazones?
-Con rosas y corazones.
-Por mi perfecto. 

sábado, 5 de enero de 2013

Capítulo 10 - Forever Young-


                                                                      -Narra Beth-
Abrí los ojos ¿Porqué se reían?  Miré a Louis que también lo abrió al mismo tiempo que yo. Tenía mi misma peli ¡Dios!
-¿Qué haces con la misma peli que yo, eh?- me preguntó haciéndose el indignado- ¡Eres  una copiona! ¿No que tu peli favorita era el Jorobado de Noterdame?- me miró mal.
-Una de ellas Tomlinson. Y yo compré antes que tú, así que mira- le saqué la lengua.
Menos mal que él tenía la primera parte y yo la segunda. Pero cuál de las dos es más bonita. Igual, Petter Pan seguiría siendo mi peli favorita. Nada mejor que un niño vestido de verde, que será por siempre joven.
Nos pusimos a ver la peli, primero la de Louis. Me encantaba… Wendy, me encantaba ese nombre. Pero Niall nos interrumpió.
-¿Porqué Petter Pan es vuestra peli favorita?- nos miró mientras comía palomitas.
-Porque quiero ser por siempre joven- dijimos Lou y yo a la vez, sonreí.
Después de ver la peli, nos quedamos un rato. Los chicos tenían que ensayar. Dios ¡Habían acabado de venir de viaje! No sé, me parece que los explotan o algo.
-Bueno, yo me voy que eh quedado con Alex- dije mientras recogía mi bolso, Jane me miró con cara de sácame de aquí, pero lo tenía que arreglar con los chicos. Aun se notaba la tención.
-Bueno, creo que ya es hora de que nos presentes a Alex ¿No crees?- dijo Harry, solo para molestarme.
-No jajaaj ¿A vosotros? ¡Ni de coña! Me dejaría- dije mientras me ponía la chaqueta.
-¿Qué te avergüenzas de nosotros?- preguntó Liam.
-No sabes cuánto Daddy Direction- dije ya en la puerta.
-Tráelo a cenar- dijo Niall, negué con la cabeza- Y te doy de mis galletas ¿Si?- me puso ojitos.
-Vale. Pero quiero galletas- me giré- A las ocho estoy aquí- grité saliendo.
                                                                -Narra Jane-
-¿Qué hacemos de cenar?- le preguntó Harry a los chicos.
-A Alex le gustan las pizzas… Da lo que sea por una, lo que sea- dije segura de mi misma.
-¿Tú como sabes eso?- me preguntó Harry, celoso.
-Vivo con Beth, es mi mejor amiga, y como una hermana… Y está colada por el- dije mientras ponía la Wii, me apetecía jugar.
-¿Y eso que tiene que ver?- me preguntó.
-Eres retrasado- me limité a decirle. La tarde pasó rápida. Y a las 7 y media,  ya estábamos poniendo la mesa… Porque teníamos mucha hambre. Pobre chaval.  
Como diez minutos después llegó Ed, que dijo que no se perdería la cena ni de coña ¿No sería un poco duro para él ver como la chica a  la que le hizo posiblemente la canción más dulce del universo, nos presente a el tío por el que está colada?
                                                     -Narra Beth-
Después de una tarde de peli con Alex, me acompañó a casa para que me cambiara de ropa  y tal. Nos pusimos camino a casa de los chicos, no sé, pero tenía miedo de presentárselo a los chicos. Pero era importante para mí que lo conocieran… La verdad, es que Alex  me importaba mucho.
-¿Estás nerviosa?- me miró con aquellos ojazos.
-Pues la verdad es que si- dije poniéndome roja.
-¿No debería estarlo yo?- me sonrió.
-La verdad es que si, o  no… No sé, ellos no ponen nervioso a nadie, solo a sus fans- dije sonriente- Pero no te preocupes, te caerán bien.
-No lo dudo, por lo que hablan en la tele de ellos, parecen muy majos.
-Lo son- le miré a los ojos deteniéndome en la puerta de casa de los chicos- Si te sientes mal, solo apriétame la mano ¿Vale?- le sonreí tímidamente.
-No creo que me sienta mal mientras tú estés- me derretí.
-Dame un beso- le pedí casi sin aire.
-¿No te han enseñado que los besos no se piden?- me sonrió.
-¿A,  no?- me sonrojé ¿Porqué siempre me sonrojaba?
-Pues no, los besos se roban, los más dulces son los inesperados- y me besó… dios…
-¿Entramos?- le pregunté mientras nos deteníamos unos minutos delante de la puerta.
-¿Preparada?- me sonrió.
-Siempre lo estoy- le cogí de la mano y toqué el timbre.
 Me abrió Eleanor. Entré,  nerviosa, no sabía que iba a pasar esa noche. El hecho de que los chicos conozcan a Alex para mí es súper importante.
-¡Pero mira quien está aquí!- gritó Louis, él tan expresivo como siempre.
Después de las formalidades iniciales, nos sentamos a comer. Me habían dicho que había pizza, y lo cumplieron por primera vez en semanas. Hicimos 10 minutos de sobremesa y nos fuimos a ver como los chicos cantaban un rato.
-¿Entonces Alex, a qué te dedicas?- preguntó Liam.
-Voy al mismo colegio de Beth- dijo Alex algo cohibido.
-¿Y a que te dedicas Beth?- preguntó Liam.
-¿En serio no lo sabéis? ¡Eso lo sabe hasta la reina!- dijo Jane haciéndose la indignada ¿No me tocaba a mi hacer ese papel?- Sonreí sarcásticamente.
-Voy a la Juilliard School, pero a la de aquí.
-¿En serio?- preguntó Harry sorprendido.
-Sí ¿Por qué?- le miré raro.
-¡Dios mío! Para entrar en esa escuela hay que tener un pedazo de nivel que lo flipas.
-O mucho dinero- espetó Eleanor.
-Pues mira que no- dijo Alex- Lo bueno de esa escuela es que si no tienes talento, el dinero es una mierda, no te vale de nada. Es la escuela que tiene el porcentaje más bajo en admisión en todo Europa- me sonrió- Además, es una de las mejores en todas las clases a las que va.
-Tampoco tanto- me sonrojé.
-Lo eres y lo sabes- dijo Jane.
-¿A que clases vas?- me preguntó Perrie.
 -Música y Ballet, danza y danza contemporánea.
-Todo un crack- dijo Louis.
-¿Pero no tenías que tocar por lo menos dos instrumento para estar en esa escuela?- me preguntó Eleanor.
-Y los toca, pero tienes que tocar dos instrumentos y cantar, y si no cantas, tienes que tocar más de tres instrumentos- dijo Alex.
-¿Tú cantas?- le preguntó Niall.
-No, soy muy malo cantando- dijo Alex.
-Entonces ¿Qué instrumentos tocas?- le preguntó Eleanor.
-La guitarra, el bajo, el piano, la batería y el violín.
-Wao- soltó Jane.
-¿Y tú Beth?- preguntó Niall.
-Pues… No os lo diré, ya os vale, no saber ni lo que hago- traté de hacerme la indignada-La guitarra, el bajo y otro más- dije sonriendo.
-¿No cantas?- preguntó Perrie.
-“NO” (dije yo) “Si” (Dijeron Alex,Jane y Ed a la vez mía)
-¿Qué?- preguntó Louis.
-Que no- dije seca.
-¡Si que cantas hombre!- soltó Jane
-Y tanto- dijo Ed.
-¿Sabéis quien me enseñó a tocar la guitarra?- maniobra de distracción en marcha.
-¿Quién?- preguntó Niall ¡Funciona!
-Ed – dije en un susurro.
-Pues te enseñó muy bien- dijo Alex. Sonrojada total la mía.
Niall se levantó y me dio una guitarra. Dios, no tocaba desde hacía una  semana por lo menos. Es que la verdad no me apetecía.
-Toca algo- me dio la guitarra.
-¿Qué os toco?- les miré sonrojada.
-La que cantamos en clase, haz el solo de guitarra- me dijo Alex.
-Me haría falta un bajo eléctrico, una batería  y dos guitarras más- dije sonriendo.
-Pero si lo hicimos solo dos guitarras y creo que quedó hasta mejor- me respondió.
-¿Qué tocasteis?-preguntó Liam
-Don’t Forguet de Demi Lovato- dije pasando la yema de los dedos por las cuerdas.
-Pues si lo hicisteis con dos guitarras me tengo que rendir a vuestros pies- dijo Ed.
Después de una hora hablando de música me convencieron para que tocara algo. Toqué y canté “Manos al aire” de Nelly Furtado.
-¿Qué también sabes español?- preguntó Louis.
-Y francés- dije cansada de que me interrogaran.
-Toda una Ladie- dijo Jane de broma.
-¿Ídolos?- preguntó Louis de repente ¿iba para mí?
-Beyoncé, Leona Lewis, Alicia Keys y Whitney Houston- le respondí.
-Entonces te gusta el Soul y lo cantas.
-Lou, yo no canto, así que no le des más vueltas al tema ¿Vale?- le sonreí y salí de la casa siguiendo a Alex.
                                                            -Narra Jane-
¡Diciembre! La actuación en los Teens Awaards moló un montón. Los chicos y  las chicas actuaron y Danielle y Liam se vieron. Pero nada de hablar. Ahora mismo estaba en el Aeropuerto JFK John Fotzgerald Kennedy ¿Os imagináis la ciudad?  ¡NEW YORK CITY! ¡Sí, esteba en New York!
-¿Cuántas veces ha venido a New York?- le pregunté a Beth que por lo visto se sabía el aeropuerto de memoria.
-Pues antes venía cada 6 meses, pero desde que mamá murió nada de nada- dijo mientras atravesábamos la puerta de la entrada. En Estados Unidos ella si podía conducir ¡Y sabía! Que morro.
-¿Sabes a donde vamos?- le pregunté preocupada- Se supone que si veníais cada 6 meses tenéis un piso.
-Una casa, para ser más claras- dijo mientras ayudaba a Danielle a meter las cosas en el maletero del choche.
Danielle ah venido para el concierto de los chicos porque es el más importante de la carrera de estos, y tenemos que apoyarlos. Es todo un detalle  por su parte.  Nos montamos en el coche y nos pusimos camino a la casa nueva, sería nuestra por una semana.
-Tengo que deciros algo- dijo Beth.
-¿Qué pasa?- preguntó Dani
-Pues… A ver- ¿Qué pasaba?- Es que me ha llamado Taylor- dijo pensativa.
-¿Y quién es Taylor?- le miré preocupada.
-Pues… Un amigo de aquí- suspiré- Es que me pidió un favor.
-Dilo de una vez mujer.
-Qué le hace falta que tenga a  su hermana en nuestra casa durante esta semana y ella se vendrá con nosotras a Londres- dije centrada en la carretera.
-Por mi bien- respondió Dani.
-Y por mi- le dije sin preocupación- Espero que no sea una súper pija.
-Se llama Lucía.
-Nombre de pija.
-Para- dijo Beth en un susurro.
Tardamos como una hora en llegar a la casa, porque hubo un accidente en el puente más famoso de New York. Y la verdad es que es una ciudad preciosa. No sé porque no eh venido antes. Ah, sí lo sé, no tenía dinero.
Llegamos a la casa, era inmensa. En la entrada el vestíbulo parecía un salón. La casa no estaba ni lejos ni cerca del centro. En el salón había un enorme piano de cola blanco con la siguiente frase en azul:
Rappelez-vous que ni les étoiles du ciel peut compter combien Je t'aime. Toujours en sécurité sous mon ciel.
Je t'aime.
La misma frase que había en el techo de mi habitación. Estoy comenzando a pensar que eso tiene algún significado.
Cada una se fue a su habitación. Perrie llegaba más tarde, no sabía si se iba a quedar con nosotras o no. Y Eleanor fue invitada, pero dijo que no. Y la verdad es que así es mejor. Espero que no cambie de parecer.
-¿Os apetece una visita guiada?- preguntó Beth mientras mirábamos la tele.
-No entiendo mucho de lo que hablan, esto es frustrante ¿Porqué hablan tan mal los americanos?- dije estresada.
-Ni que tú hablaras tan bien- Beth mi miró mal.
-Bien jugado McCadne- dije en bajo-Tengo sueño.
-Tendremos que aguantar hasta que los chicos lleguen, cenamos y a la cama ¿Vale? Tienes Jet Lag, eso es todo- dijo Danielle bajando las escaleras.
Eran las 6 de la tarde. Los chicos llegaban en dos horas. No estaba mal ¿Pero cuándo llegaría Lucía?
                                                                              -Narra Beth-
Lucía me llamó diciendo que llegaría en unos minutos. Estábamos todos en la mesa del gran comedor de la casa aquella. Me traía muchos recuerdos de mi infancia. Louis, Eleanor, Zayn, Perrie, Liam, Danielle, Harry, Jane, Niall y yo. Todos comiendo. Los chicos se quedaron impresionados con el piano de mi casa… Era normal. Tocaron al timbre.
-Sed amables- dije antes de levantarme. Fui y abrí. Una morena súper guapa y notablemente pija, aparecía ante mi… Con una blackberry en  las manos y mascando chicle.
-Hola- dije tímidamente.
-Hola ¿Tú eres Beth?- me preguntó sonriente, parecía maja. Asentí- Pues eres muy guapa- dijo animada, me sonrojé- No te pongas roja mujer. Es verdad.
-Pasa- le dije mientras abría más la puerta para que entrara. Detrás de ella había 5 maletas. Inmensas maletas.
-Chicos, esta es Lucía. Lucía estos son, Harry, Louis, Zayn, Niall, Liam, Danielle, Perrie, Jane y Eleanor. Unos amigos.
Ella no respondió. Cuando me giré estaba en el suelo tumbada con la cara pálida y los ojos cerrados. El efecto One Infection.